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domingo, 10 de junio de 2012

Entrevista psicoterapéutica

El primer encuentro, o contacto psicológico, conforma una relación interpersonal en el que dos personas inician una comunicación, una relación, en la que se pone en marcha un determinado proceso terapéutico. Entre los sujetos interactuantes se produce un intercambio comunicativo global con el fin de entrar en el mundo interno del paciente, reconocer sus sentimientos así como su realidad, explorando los planos psicológicos implicados en el proceso de evolución del paciente. La entrevista es una relación peculiar, ya que debe tener un objetivo, un propósito y ser más que la mera conversación. Así en el comienzo de la misma quedan definidos los roles, el espacio y el tiempo, así como la dimensión afectivo-emocional de la relación. La relación terapéutica pretenderá ayudar en la evolución de los conflictos de la persona, proporcionando instrumentos para la adaptación de su ser y su relación con los otros. Por ello, la entrevista será un medio necesario para que la persona se implique, autoexplore en sus sentimientos y muestre el ángulo subjetivo de sus vivencias.
Condiciones y actitudes en la primera entrevista
Una de las funciones como psicólogo en la primera entrevista terapéutica, será la de empatizar con la persona, conocer su ser, sus circunstancias y cómo las vive. Por ello será necesario fomentar que el paciente se implique a sí mismo, haciéndose consciente de sus vivencias, pensamientos y sentimientos. Una de las dimensiones más importantes que ha de trasmitirse como psicólogo es la fiabilidad, en sentido de competencia y habilidad personal y técnica para fundamentar el vínculo positivo de ayuda. La actitud de atención, percepción y comprensión hacia la persona permitirá proporcionar al paciente una atmósfera en la que experimente seguridad y confianza, favoreciendo un encuentro consigo mismo, así como la libre expresión de actitudes y sentimientos, además de sus contradicciones y resistencias. Del mismo modo, será necesario transmitir la importancia de la responsabilidad y capacidad, de predisposición, motivación y colaboración del paciente en el proceso terapéutico, promoviendo su sentimiento de auto eficacia y de autogestión.
La primera entrevista está formada por diferentes fases:
La anamnesis, tras el saludo y presentaciones se abordarán datos personales y biográficos, además se toma en cuenta el cuerpo que se comunica por sí mismo.
Demandas y expectativas, que es por lo que la persona acude a consulta.
En la fase inicial el profesional obtiene información sobre el paciente, para establecer una relación con él se debe comunicar la impresión de comprenderlo. La fase media depende del camino o las elecciones que se hagan a partir de la primera fase. La fase final tiene lugar aproximadamente a los diez minutos antes de concluir, se le pregunta al paciente si tiene alguna duda o algún comentario.

sábado, 9 de junio de 2012

Terapia de actitudes

Terapia de la actitud cognitiva: Este tipo de terapia consiste en la premisa que pensando, preguntando y haciendo (con práctica) lleva a los cambios necesarios para la recuperación. Aprendiendo a cambiar la forma de pensar acerca de uno mismo se cambiara la forma de tratarse. Hay una combinación ecléctica de técnicas cognitivas, actitud y emocionales. Cambiar los pensamientos negativos por positivos y palabras pesimistas en optimistas. Usar el humor, interpretar roles, y trabajos en casa y trabajos con palabras atacan los pensamientos de vergüenza y los sentimientos de culpabilidad son combinados con el esfuerzo de cambiar de forma de pensar y actitudes. El foco central de la terapia de la actitud cognitiva es que es un acercamiento "hacia delante" y a menudo falta una exploración más profunda de los temas emocionales que llevan en primer lugar a actitudes y pensamientos negativos. También puede haber terapia de modificación de la conducta donde el cliente se centra en cambiar sus actitudes mediante práctica.

Terapia de relación "postura terapéutica"

Como en la teoría, la psicoterapia de relación de objeto hunde sus raíces en los principios psicoanalíticos. Además no hay solo un tipo, sino que más bien la teoría de relación de objetos es un principio que guía las múltiples formas de la terapia de relación de objetos.

Quizá la diferencia más importante entre la psicoterapia basada en los principios de la teoría de relación de objeto, a la que con frecuencia se considera una forma de terapia psicodinámica, y el psicoanálisis es que el terapeuta no asume un rol pasivo como es tradicional en el psicoanálisis, puesto que la interpretación de la relación de transferencia, que aunque importante, no es un componente central. En lugar de ello, el papel del terapeuta es prestar atención a los modos en los que el paciente proyecta las relaciones de objeto previas en las interacciones con el terapeuta. La mayor parte de las terapias que incorporan la teoría de la relación de objetos conceptualizan de ese modo la terapia como una ayuda para que el paciente resuelva las cararacterísticas patológicas de las relaciones de transferencia a través de la experiencia activa de la relación real entre el terapeuta y el paciente.
Esta re-experimentación de estos aspectos vitales en la relación de objetos tales como la intimidad, el control, la pérdida, la transparencia, la dependencia-autonomía y la confianza, representan la influencia curativa primaria. Aunque puede haber implicada algunas otras interpretaciones y confrontaciones, el "método de trabajo" a través de los componentes patológicos originales del mundo emocional del paciente y los objetos que subsisten en él es la meta terapéutica primaria.
Dos analistas, James F. Masterson y Otto Kernberg, son considerados los pioneros de la terapia de relación de objetos como una propuesta formal separada del psicoanálisis. Aunque los aspectos más técnicos de sus teorías del desarrollo de la personalidad y la psicoterapia difieren significativamente, comparten los aspectos centrales de proporcionar un ambiente de seguridad y cuidados de la relación mientras se resiste el intento inconsciente del paciente de llevar al terapeuta a los mismos patrones de relación que los que constituyen las interacciones dinámicas distorsionadas del paciente con los otros significativos. Un proceso tomado frecuentemente como ejemplo de esto es el modo en el que el terapeuta anima a la independencia y al desarrollo de un sentido del Yo (ego) más autónomo, pero al mismo tiempo alienta el establecimiento de intimidad y confianza (interdependencia en lugar de dependencia o evitación en las relaciones). Esto puede ser una tarea muy difícil en la que el terapeuta debe proporcionar aceptación y validación pero, simultáneamente, poner y mantener límites en la relación así como límites a la conducta del cliente en su papel de objeto "saludable".

Terapia conductual y condicionada

-          Condicionamiento clásico
Desensibilización sistemática
Desarrollada por Salter (1949) y Wolpe (1958). Con la hipótesis de que la angustia puede inhibirse al sustituirse por una actividad antagónica. Puede superarse un temor irracional al poner al paciente en contacto progresivamente con los estímulos que provocan la angustia, y puede ser mediante la exposición real o utilizando la imaginación para visualizar una situación de peligro. Se inicia con una situación no amenazante, una vez superada, se progresa a un nivel mayor de amenaza. Se motiva al paciente a que practique las respuestas aprendidas en su ambiente natural.
Implosión
Stampfel (1966) desarrolló esta técnica para reducir la ansiedad. Se representan aquellas situaciones amenazantes para el paciente en vivo o en la imaginación a un nivel máximo para que el paciente experimente un alto nivel de ansiedad y se sostenga en él hasta que disminuya. Este mismo contexto se presenta una y otra vez hasta que deje de producirse la ansiedad, y pueden introducirse variaciones para una mayor generalización.
Autovigilancia
Es la observación de la propia conducta y su registro para proporcionar información más precisa sobre la frecuencia, intensidad y duración de un programa, así puede utilizarse como línea base contra la que puede medirse el progreso, y además la misma vigilancia influirá sobre el proceso.

-          Condicionamiento operante

Programas de reforzamiento
Intentan modificar la conducta mediante la manipulación de sus consecuencias. Si las consecuencias incrementan la posibilidad de que se repita la conducta en un futuro, se les considera reforzantes. Cuando se manipulan las consecuencias para modificar el comportamiento de manera deseada se le llama manejo de contingencias. Dentro de las técnicas se encuentran:
    Reforzamiento: hay dos tipos de reforzamiento, el positivo es en el que se presenta un acontecimiento al individuo e incrementa su comportamiento; y el negativo es en el que se le presenta el acontecimiento al individuo y no se retira hasta que logre el comportamiento deseado.
    Castigo: una consecuencia aversiva es seguida de una conducta particular, teniendo como resultado la supresión de dicha conducta.
    Reforzamiento diferencial: se aplican consecuencias positivas a la conducta deseada, y se desatienden las conductas no deseadas.
    Autorreforzamiento: se utiliza al mejorar en algún proceso terapéutico o en el funcionamiento adaptativo.
    Formulación de contratos: se ha utilizado en relaciones hijos-padres y entre cónyuges. Es un contrato formal asociando una conducta con una consecuencia particular positiva o negativa.
    Economía de fichas: se aplica en sistemas institucionales cerrados y familias. Se otorgan fichas a los pacientes cuando realizan conductas deseadas, y se retiran cuando realizan conductas no deseadas. Dichas fichas se intercambian en un momento por reforzadores que sirven como recompensa, puede ser algo material o permisos para realizar actividades deseadas.
Modelamiento
Es utilizada en el aprendizaje vicario y observacional o aprendizaje de ensayo cero. Se observa a otra persona (modelo) que realiza o evita una conducta, lo que conducirá a su imitación. Puede ser en vivo, a través de un video o mediante la imaginación.
Ensayo de conducta
Simulación de situaciones reales en el consultorio con el propósito de entrenar al paciente en el uso de conductas nuevas más eficaces. El cambio final ocurre cuando el paciente implementa esas conductas dentro de su patrón de conductas. Hay cuatro etapas: se prepara al paciente explicándole por qué es necesario que aprenda nuevas conductas más eficaces; se seleccionan las situaciones; se ensaya la conducta; y se transfieren a situaciones cotidianas.
Resolución de problemas

Se elabora una variedad de respuestas potencialmente eficaces en la situación problemática para ampliar el repertorio del paciente contribuyendo a su crecimiento, e incrementa la probabilidad de dar con la respuesta más eficaz.
Aplicación de la terapia conductual al grupo terapéutico
Una persona o personas intentan modificar las conductas desadaptativas de dos o más individuos no relacionados mediante la aplicación de procedimientos validados en términos empíricos. En el grupo se expresan las conductas de forma más verídica que en una situación uno a uno, practican nuevas conductas en un contexto de apoyo que les proporciona realimentación y reforzamiento apropiados.

jueves, 7 de junio de 2012

Psicoterapias Reeducativas


Introducción a las psicoterapias reeducativas
Son aquellas que tienen como objetivo hacer que el individuo conozca sus conflictos más conscientes con el fin de cambiarlos para alcanzar un estilo de vida que satisfaga sus necesidades, descubriendo y desarrollando sus potencialidades. Y precisamente porque se trabajaran sobre conflictos más conscientes, no se logrará una resolución de los conflictos inconscientes.
El terapeuta guía al paciente mediante el insight para que se de cuenta de sus conflictos emocionales, analiza sus actitudes, desórdenes conductuales y la manera en que algunos de ellos se originan y cómo provocaron la desadaptación en él. La transferencia positiva promueve la mejoría del individuo, mientras que la transferencia negativa debe ser analizada e interpretada como parte del desarrollo del paciente.
La comunicación con los pacientes es a través de entrevistas acerca de sus eventos cotidianos y relaciones interpersonales.
Serían varios cientos de sesiones, 1 o 2 veces a la semana.
El terapeuta debe estar entrenado especialmente en el manejo de relaciones interpersonales para establecer, modificar o suprimir los diferentes aspectos de la transferencia y resistencias de los pacientes. Este tipo de terapia puede utilizarse en casos de alteraciones de actitud y problemas de patrones de conducta, ofrece la oportunidad para resolver disturbios emocionales en relaciones interpersonales, así como acondicionar una atmósfera  en la que nadie es rechazado ni ridiculizado, logrando que el individuo sea más tolerante y menos defensivo.